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ene, 12 por Juan en Historia
En Historia y crítica de la opinión pública1 Jurgen Habermas habla sobre cómo a fines del siglo XVII los burgueses comenzaron a emanciparse y transformarse en “personas privadas”. Es decir, ya no dependían de un señor feudal que determinara con quién debían casarse, qué debían comer o qué debían hacer. El burgués comienza a ser dueño de sus propias decisiones y a tener sus propiedades, su familia y sus fábricas. Con esta emancipación surge también un nuevo tipo de pensamiento y una nueva forma de hacer economía. Se trata esencialmente se nacimiento del liberalismo, sociedad moderna y la Ilustración.
Sin embargo, este moviente acaba afianzándose y estableciéndose como eje paradigmático del orden social recién en el siglo XIX. Pues esta nueva corriente que comienza a manifestarse tibiamente en Inglaterra acaba por transformar a toda Europa, incluyendo todo aquellos estados donde la monarquía era aún el modelo reinante. La ciudad de Viena es, probablemente, un caso ejemplar. Carl Schorske en La Viena de fin de siglo2 se refiere al modo en que recién en 1860 Viena pasó a convertirse en una ciudad moderna. Y el símbolo emblemático del cambio pasó a ser la Ringstrasse:
“los liberales dieron su primer gran paso en el camino hacia el poder en la región occidental del Imperio de los Habsburgo y transformaron las instituciones del estado de acuerdo a los principios de constitucionalismo y los valores culturales de la clase media. Simultáneamente, asumieron el gobierno de la ciudad de Viena, que se convirtió en su bastión político, capital económica y epicentro de su vida intelectual. No bien accedieron al poder, los liberales recrearon la ciudad a su imagen y semejanza, y antes de ser expulsados, hacia finales de siglo, habían logrado transformarle el rostro. El eje de la reconstrucción urbana fue la Ringstrasse. Con un vasto complejo de edificios públicos y residencias particulares, esta calle ocupaba un amplio terreno que separaba a la ciudad antigua de los suburbios. Gracias a su homogeneidad estilística y sus dimensiones, la ‘Viena de la Ringstrasse’ se convirtió para los austríacos en un concepto con entidad propia, una evocación de las características de una época, equivalente a las nociones de ‘victoriano’ para los ingleses, Gründerzeit para los alemanes o Segundo Imperio para los franceses”
La idea que motiva este libro es ver de qué modo las distintas disciplinas pueden constituir una parte de La Historia. La arquitectura se presenta, así, como un eje fundamental. El diseño de los edificios, las calles, la decoración han pautado durante años la forma de ver y recorrer una ciudad. Viena, en este caso, se vuelve majestuosa con el liberalismo. En esta época se funda el mito: es aquella ciudad en la que pasearon Klimt, Freud, Hofmannsthal, Kokoschka, Schoenberg entre otros.
Sus construcciones permanecen hoy en día exhibiendo en la fachada aquellos años dorados de su máximo esplendor. Lo curioso es el modo en que la arquitectura y el modo de vida han sido una secuela de aquellas primeras ideas de emancipación económica e intelectual, y de un cambio radical en el campo arquitectónico. Incluso, podemos ir más allá y decir que esta forma de pensamiento la vivimos todavía hoy en día.
Mercedes Coll
1J. Habermas, Historia y crítica de la opinión pública, Barcelona, Gili Ediciones, S.D.
2C. Schorske, La Viena de fin de siglo, política y cultura, Villa Ballester, Siglo XXI editores, 2011.
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